Benito Mugika. In Memoriam

19 de agosto de 2008

Magistral la crónica publicada en El Diario Vasco:
"Benito no tenía enemigos"

Esta mi historia.


Son mis recuerdos, pero pueden ser los de miles de niños y jóvenes guipuzcoanos que amaron y aman el balonmano.

También pretende humildemente y cariñosamente rendir homenaje al mejor entrenador que he tenido en toda mi vida.

Ahí va.

---------------------

Los partidos habían sido durísimos.

En la categoría de cadetes se aglutinaban dos años, dos cursos (en este caso primero y segundo de BUP).

Los ochenta acababan de comenzar. Nos la habíamos jugado por Mundaiz, por Beraun por el Seminario...

Estábamos en la Final del Campeonato de Gipuzkoa. En Don Bosco. No había ido nunca y no he vuelto a ir.

Han pasado unos 25 años y todavía me acuerdo de los Palomo, Casal, Iñarga, Pizarro, Urquía, Costell, Encío, Laca, Bernal, Oyarbide... mi equipo de Balonmano con el que más alto he llegado en nada en mi vida.

¿Cómo fue posible? Bueno, todos estudiábamos en Los Marianistas y porque, precisamente, ahora que le llora Gipuzkoa entera, Benito era nuestro entrenador.

Era un tipo duro. No tenía compasión alguna con la derrota... hasta que perdías, que era cuando te decía que lo habías hecho de maravilla y que cualquier otro día hubiéramos ganado.

Íbamos nostros poco a poco convirtiéndonos en mocitos, en proyectos de hombres, madurando, y el trabajo en equipo , la camaradería, el compañerismo, el equipo eran los valores que Benito nos transmitía. Juntos, podíamos. Este, por cierto, es uno de los eslóganes con que Ikea está aterrizando por estos pagos, así que mira tú que rebueno que era Benito como entrenador.

Tenía ojos brillantes y un bigote que me recordaba a mí en aquellos primeros ochenta a los de los galos del Asterix.

Fuera del campo, te saludaba con un rápìdo aúpa cuando te lo cruzabas por la calle, en mi caso, siempre siempre siempre en Amara, en Sancho el Sabio, no tengo ni idea por qué.

Era inteligente, sumamente despierto. Te leía el partido de cabo a rabo y era capaz -éramos muy malos- de plantarte en la final a base de sacar lo mejor que cada uno llevaba dentro.

A Palomo le dijo en el descanso "le estás tirando todos los balones arriba y le estás convirtiendo en el mejor portero de Gipuzkoa porque tú eres el mejor central de aquí. TIRASELOS ABAJO CON BOTE, COJONES". Palomo le miró con ojos de carnero degollado, entendió y nada más salir al campo en la segunda parte descargó un latigazo por encima de la defensa, metió el balón abajo y se acabó el proyecto del mejor portero de Gipuzkoa. Y Olé.

La paliza que nos estaban dando era monumental. A mí me habían metido tal codazo en la cadera que tenía ujn moratón que pa qué. No quería salir. Benito me alentó con sus palabras y sus ojos brillantes, movió el bigote un par de veces y fíjamente me soltó: "Barrera, tú puedes chaval". Y salí, joder, ya me he acordado ya varias veces en mi vida de cuando no he podido.

Se llama superación.

Y mola.

Benito, te veo por ahí arriba recorriendo la banda con las manos, nerviosas, entrelazadas, nervioso y vivaracho, dando precisas instrucciones a San Gabriel para que de un latigazo la meta abajo, donde duele, con bote, dentro de la portería de San Pedro.

Un abrazo desde la Alhambra
Javier

0 comentarios:

UA-2404442-2